Si bien en los libros hay mucha
información sobre el liderazgo y sobre cómo hacer las cosas de forma
correcta para alcanzar el éxito que estamos buscando, a veces también
es bueno observar cuales son las cosas incorrectas y cómo evitarlas.

Para mi gusto estos son los pecados mortales y de mayor frecuencia que tienen los Directivos:

1. Asumir que sus empleados conocen los objetivos y el propósito de la compañía.

Tanto usted como su equipo directivo
tienen un gran plan estratégico diseñado. La pregunta es ¿Quién
ejecutará ese plan? Incluso el mejor plan deja de tener valor a menos
que se entienda y se acepte como propio en todos los niveles. Su mano
de obra es el motor que acciona su plan.

Usted debe integrar su plan estratégico
que le permita asegurarse de que TODOS están en sintonía con el Plan de
la Empresa y están dispuestos a morir por él.

2. Dejar el proceso de selección y contratación al azar.

En el mejor de los escenarios
conseguirá en un 14% de los casos un buen empleado. Por el contrario,
en el peor de estos escenarios conseguirá un mal empleado e incluso
puede llegar a verse demandado si las cosas se complican.

Un buen sistema de contratación y
selección a todos los niveles mejora el rendimiento global y ayuda a
evitar pleitos. Una definición clara y precisa de los que buscamos y
para qué lo buscamos es clave. Además, una entrevista rigurosa, y la
comprobación de sus referencias y antecedentes profesiones ayudan al
empleador a formarse una imagen exacta del comportamiento anterior del
candidato. Esto, unido a una adecuada investigación sobre sus
actitudes, puede evitarnos muchas sorpresas y ahorrarnos muchos costos
en el futuro.

3. Asumir que su gente está entrenada adecuadamente.

El no poder desarrollar los talentos de
su gente con el entrenamiento apropiado es una pérdida de recursos
masiva. Muchas compañías dedican más tiempo y dinero a negociar y pagar
los contratos de mantenimiento de sus equipos y máquinas de lo que
dedican al entrenamiento de su personal. Y sin embargo, siguen diciendo
que sus empelados son su activo número uno.

4. No poder evaluar y medir.

Es fácil caer en el hábito de “seguir
el negocio como de costumbre”, realizando tareas de memoria o haciendo
las cosas de la misma manera simplemente porque ésa es la forma en que
se han hecho siempre. Usted debe medir continuamente sus actividades
clave para la el negocio. ¿Son necesarias y relevantes? Si es así
entonces estas actividades se deben medir y seguir para determinar su
eficacia así como eficiencia. Si usted no puede medirla, no la haga.

5. El no poder proporcionar el feedback adecuado.

El miedo al conflicto puede llevar a
los líderes a evitar mencionar un comportamiento inaceptable o a
requerir responsabilidades. La retroalimentación sistemática y
constructiva, orientada a objetivos, mediante evaluaciones de desempeño
o con conversaciones en el curso de las actividades diarias, es
necesaria para asegurar un buen funcionamiento y ayudar al desarrollo
de carrera de los empleados.

6. Asumir que se están haciendo las cosas bien y que los clientes están contentos.

¿Les ha preguntado? Si se asume que sus
clientes están satisfechos simplemente porque no ha recibido quejas no
es necesariamente un barómetro exacto. Su negocio debe tener mecanismos
y sistemas en marcha para favorecer la retroalimentación del cliente.
Usted debe escuchar, y actúa en función de esa información.

7. No entender la relación entre ventas y marketing.

Incluso los negocios con una fuerza de
ventas excelente deben ayudarse del marketing. El marketing, a través
de sus disciplinas de relaciones públicas, investigación y publicidad,
es una herramienta clave para identificar nuevos mercados, comunicarse
con su mercado potencial y con sus clientes y difundir y consolidar su
marca de fábrica y su mensaje entre todos sus actores. La falta de
desarrollo activo de tales estrategias perjudica su capacidad para
competir. Y por si siete pecados mortales no son suficientes, les doy
otro más:

8. Tratar a empleados como si fueran un material más.

Cualquier compañía que haya
experimentado el alto coste de la rotación de empleados, entiende lo
que significa pagar este peaje: costes de reemplazo, pérdida de
productividad y moral baja. Si trata a los empleados como un material
ellos le responderán de la misma forma, es decir, dejándole cuanto
antes por la mejor oferta siguiente.

Las preguntas que debemos hacernos son:
¿Dónde estamos nosotros con respecto a estos puntos? ¿Tenemos esos
sistemas en marcha? ¿Sabemos cuál es el grado de satisfacción de
nuestros clientes? ¿Lo tenemos medido? Y un sinfín de preguntas más que
nos lleven a plantearnos lo que siempre vengo recordando, y que como
coach de negocio, aplico día con día…

“Hay que estar loco para pensar que
haciendo las cosas de la misma forma que siempre se van a conseguir
resultado distintos” (Einstein).