La vida es una serie de sucesivas
experiencias de aciertos y fracasos. Vamos tras de lo que vemos como
necesario o significativo y en esa andar una de las potencias más
importantes que debe desarrollar el ser humano es la fuerza de la
voluntad.

Existe un impulso en los seres humanos
a crecer, a avanzar, a desarrollarse. Sea que dicho impulso se deba a
causas biológicas o culturales, lo cierto es que experimentamos una
intensa curiosidad y una permanente insatisfacción, y estos
ingredientes nos mueven hacia nuevos objetivos con afán a veces
sorprendente.

Ese deseo de modificar la realidad y
consolidar formas de vida más gratificantes, demanda ciertos
requisitos; uno de los cuales, diría que indispensable, es la fuerza de
la voluntad.

La voluntad es una forma de deseo
concentrado y firme. La defino concretamente, como la capacidad de
saber esperar y de saber insistir, a pesar de las adversidades. De
manera que eso que es un recurso necesario y poderoso que complementa
la iniciativa.

Si no es usted una persona que se
caracterice por tener una voluntad férrea y tiene por costumbre
comenzar proyectos y dejarlos inconclusos, tendrá en este escrito
algunas sugerencias que me permito ofrecerle para que intensifique su
capacidad de sostén, de remate en cuanto a la energía del logro
personal. ¿Qué hacer?.

Defina sus objetivos: elija
lo que desea lograr y trate de que esos objetivos, es decir los
resultados que desea alcanzar, tengan plazos establecidos y sean
acordes con sus valores, para evitar ir tras de una meta que le
avergüence o le incomode.

Conozca los beneficios:
No hay voluntad sin motivación. Para motivarse, nada mejor que saber lo
que ganaremos con los logros que obtendremos. Asegúrese de saber cómo
se beneficiará del logro de cada objetivos, y eso lo mantendrá
estimulado.

Active su iniciativa:
Muchas personas formadas en una educación religiosa o excesivamente
moral, tiende a esperar que los logros aparezcan por sí solos. Si no
hay semilla no hay fruto. Siempre sus semillas, toque las puertas,
visite a las personas que tienen el poder de acercarle a sus sueños. No
se siente a esperar. De un primer paso.

Enfóquese:
el mundo es una mar de distracciones permanentes. Para tener éxito,
para lograr lo que se ha planteado, debe concentrarse, enfocarse,
quitarse de encima los ladrones de tiempo, que en su ociosidad van tras
de otros para no aburrirse. Atienda visitas o llamadas cuando usted lo
considere adecuado, diga “por ahora no puedo, gracias”, valore su
tiempo y ganará horas de gran valor para lo que se ha planteado lograr.

No se dé excusas:
Evite darse excusas. No se engañe. Confronte esa terrible costumbre y
avance, avance, aunque por momentos no se sienta bien. No hay premio
sin esfuerzos.

Planifique tareas:
Un camino largo se recorre un paso a la vez. El camino hacia el éxito
está lleno de pequeñas tareas. No descuide los detalles ni lo que
parece insignificante. Cada tarea es un avance, cada ladrillo es parte
del edificio.

Tenga paciencia:
Todo tiene su ritmo y hay cosas que no se pueden apresurar. No podrá
parir un hijo en tres meses ni hacer por la fuerza que la semilla
germine. Recientemente inventé un refrán para ayudarnos a captar mejor
la idea: “A cada boca, cuando le toca”. Hay que saber esperar.

Tenga perseverancia:
así como la paciencia es el arte de saber esperar, la perseverancia es
el arte de saber insistir. No deje que las personas y los contratiempos
lo desanimen fácilmente. Aunque no podemos lograrlo todo, lo que no se
nos brinda hoy se nos brinda mañana. Recuerde que cada día es nuevo y
el mundo de hoy es diferente al de ayer. Insista.

Busque apoyo:
Hay objetivos difíciles de lograr sin ayuda. En ocasiones conviene
buscar el apoyo de un amigo, un profesional o un grupo. Pida ayuda y no
espere que sea gratis. Acepte la ley de que todo tiene un precio.

Si sigue usted estas indicaciones
creará un hábito en una pocas semanas. Es posible aprender a avanzar en
caminos de piedras y en momentos lluviosos.

Estudie estos postulados, póngalos en práctica y su éxito estará asegurado.